Espondilitis

¿Qué es la Espondilitis Anquilosante (EA)?


La Espondilitis Anquilosante, conocida también por sus siglas EA, es un tipo de artritis que principalmente afecta a la columna vertebral. Al igual que otras enfermedades reumáticas es una enfermedad crónica (de larga duración).Pertenece a un grupo pequeño de enfermedades conocido como espondiloartropatías que significa : Dolencia de las articulaciones de la columna



En la EA, las articulaciones y los ligamentos que se encuentran a lo largo de la columna vertebral, también conocida como espina dorsal, se inflaman. La inflamación produce dolor y rigidez que usualmente comienza en la espalda baja o las nalgas y podría progresar hacia la parte superior de la columna, el pecho y el cuello. Con el paso del tiempo, las articulaciones y los huesos (las vértebras) pueden fusionarse, causando que la columna se vuelva rígida e inflexible. Otras articulaciones, tales como las caderas, los hombros y las rodillas también pueden afectarse.



 La gravedad de los síntomas y la discapacidad varían de una persona a otra. El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado pueden ayudar a controlar el dolor y la rigidez asociadas con la EA, al igual que podría reducir o prevenir la deformidad. Con mayor frecuencia, los primeros síntomas de EA aparecen entre los 17 y los 35 años de edad y es más común en hombres que en mujeres. Sólo cinco por ciento presentan síntomas después de los 45 años.


La EA puede desarrollarse durante la niñez, siendo los niños más susceptibles a presentarla que las niñas. Cuando los niños tienen espondilitis anquilosante, los síntomas normalmente empiezan en las caderas, las rodillas o los talones y después progresan a la espina dorsal.



Causas de la Espondilitis Anquilosante



Se desconoce la causa de la Espondilitis Anquilosante, pero los genes y la herencia juegan un papel importante. Se ha comprobado que la mayoría de los afectados presentan el gen HLA-B27, aunque ser portador de este gen no significa que se  desarrolle la  enfermedad de EA. El sistema inmune tambien participa en el desarrollo de la enfermedad.También existe cierta evidencia de que la EA puede desencadenarse debido a una infección. Las investigaciones se han enfocado en el estudio de diversos tipos de bacterias que podrían influenciar el desarrollo de EA. Sin embargo, no se ha encontrado una causa específica o definitiva de esta enfermedad.



Síntomas de la EA

La inflamación característica de la EA usualmente empieza alrededor de la coyuntura sacroiliaca, lugar donde la espina dorsal baja se une con la pelvis.


Los síntomas tempranos más comunes de la EA son:


Dolor crónico y rigidez de la espalda baja, las nalgas y las caderas. Este malestar generalmente se desarrolla lentamente por varias semanas o meses.


Dolor y rigidez asociados a la EA que empeoran durante períodos de descanso o de inactividad y mejoran con el movimiento y el ejercicio.
Las personas con EA frecuentemente se despiertan en medio de la noche o temprano en la mañana con dolor de la espalda.
Sentirse muy rígido en la mañana.


Con el tiempo, el dolor y la rigidez pueden progresar a la espina dorsal superior e incluso a la cavidad torácica y al cuello. En último lugar, la inflamación causa que los huesos sacro iliaco y las vértebras se fusionen o crezcan unidas. Cuando los huesos se fusionan, la espina dorsal pierde su flexibilidad normal y se vuelve rígida. La cavidad torácica también se podría fusionar, lo cual limita la expansión normal del pecho y dificulta la respiración. La inflamación y el dolor también pueden observarse en las caderas, los hombros, las rodillas, los tobillos o en los dedos de los pies y de las manos lo cual limitaría el movimiento. Los talones pueden afectarse, de manera que se siente incomodad al pararse o caminar en superficies duras.


La Espondilitis Anquilosante es una enfermedad sistémica, lo que significa que podría afectar otros órganos del cuerpo. La enfermedad puede causar fiebre, pérdida del apetito, fatiga e inflamación en órganos como los pulmones, el corazón y los ojos.


La inflamación ocular, llamada iritis o uveítis, ocurre en una de cada cuatro personas con EA. La iritis causa enrojecimiento y dolor en el ojo que empeora con la exposición a la luz brillante.


Diagnóstico


Los síntomas de la EA podrían parecerse a los de otros tipos de artritis. La consulta precoz con un médico, de preferencia un Reumatólogo, para que se le diagnostique con certidumbre es fundamental, para que así pueda obtener el tratamiento adecuado.


Tratamiento

El tratamiento para EA se enfoca en la reducción del dolor y la rigidez, para prevenir deformaciones y ayudarle a continuar con sus actividades normales. A continuación presentamos las áreas principales del tratamiento y control de la espondilitis anquilosante.


¿Qué tipo de médico trata la espondilitis anquilosante?


Los médicos de atención primaria desempeñan un papel esencial en la asistencia general pero los reumatólogos  están especializados en el tratamiento de la artritis y los problemas relacionados. Ya que la EA puede afectar a diferentes partes del cuerpo, es posible que usted tenga que ir a más de un médico. Entre los diferentes tipos de médicos que tratan los síntomas de la espondilitis anquilosante están:
Los oftalmólogos, que tratan las enfermedades de los ojos.
Los gastroenterólogos, que tratan las enfermedades intestinales.
Los fisiatras, que se especializan en la medicina física y la rehabilitación.
Los fisioterapeutas, que indican qué ejercicios y estiramientos se deben hacer.

Medicamentos

Los fármacos antiinflamatorios no esteroides ayudan a aliviar el dolor y la rigidez, lo cual le permite hacer ejercicio, mantener una buena postura y continuar sus actividades cotidianas. Los antiinflamatorios que pueden usarse para tratar la espondilitis anquilosante incluyen medicamentos de venta sin receta como el ibuprofeno y el naproxeno; así como medicinas recetadas como la indometacina o el diclofenaco. Es importante que estas medicinas se tomen solamente como el doctor lo indique, para así, obtener su mayor beneficio y disminuir sus efectos secundarios.


El mantener una buena postura


Ya sea que esté dormido, sentado o de pie, mantener una postura apropiada es importante para evitar que las articulaciones se fusionen en posiciones indeseables.


Invierta en un colchón firme y trate de dormir boca arriba con una almohada delgada o una que solamente apoye la cavidad del cuello. Mantenga las piernas derechas en vez de dormirse en posición fetal.


Cuando camine o se siente, mantenga la espalda tan recta como pueda con los hombros hacia atrás y la cabeza erecta.


Por lo general, el uso de corsés y fajas ortopédicas podrían ser contraproducentes y no sirven en el tratamiento de la EA. Es más conveniente tratar de mantener una buena postura siguiendo las sugerencias antes mencionadas y haciendo ejercicio apropiadamente.

Ejercicio


El ejercicio regular es la parte más importante del control general de la EA. La meta es prevenir la rigidez permanente y conservar la amplitud de movimiento en el cuello y la espalda. Consulte con un fisioterapeuta con experiencia en el tratamiento de la artritis para desarrollar un programa de ejercicio que cubra sus necesidades.


Los ejercicios que fortalecen la espalda y el cuello le ayudarán a conservar o mejorar su postura. Los ejercicios aeróbicos y de respiración profunda le servirán para mantener el pecho y la cavidad torácica flexibles. Nadar es una buena opción porque ayuda a que la espalda, el cuello, los hombros y las caderas tengan flexibilidad. Los ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento en general pueden ayudar a mejorar la salud y la funcionabilidad en las personas con EA.


Si se siente demasiado rígido y adolorido para hacer ejercicio, pruebe tomarse un baño o ducha caliente para aflojar las articulaciones y los músculos. Empiece los ejercicios lentamente y planee hacerlos cuando esté menos cansado y tenga menos dolor. Organice un horario regular de ejercicios para cada día. Si tiene algún problema cardiaco o respiratorio, consulte con su médico para asegurarse que es prudente empezar una rutina de ejercicios.


Autoayuda


Si algunas de las articulaciones se han fusionado o si ya tiene movilidad limitada, puede que encuentre que los dispositivos de autoayuda le faciliten las tareas cotidianas. Por ejemplo, calzadores con agarraderas largas y artefactos para ponerse los calcetines le pueden auxiliar si la espalda o las caderas no se flexionan fácilmente.


Un terapeuta ocupacional le puede aconsejar sobre artefactos o aparatos especiales de asistencia.


Si fuma, una de las mejores cosas que puede hacer por usted mismo es dejar de hacerlo. La EA puede afectar los pulmones y el torso, dificultando la respiración. Fumar empeora cualquier problema pulmonar que pudiera tener por la EA, además de ser un factor importante que lo pone en riesgo de desarrollar osteoporosis.


Cirugía

La cirugía de reemplazo de las articulaciones permite que muchas personas vuelvan a usar las coyunturas que han sido afectadas por la EA. Los reemplazos de cadera y rodilla se están volviendo muy exitosos en los individuos con EA.


Si la columna vertebral se le ha encorvado tan severamente que no puede ver delante de usted, la cirugía podría ayudarle a enderezarla. Debido a la complejidad de la operación, sólo se ejecuta en contados centros médicos altamente especializados.

Asuntos relacionados con el trabajo


La mayoría de las personas con EA pueden continuar una vida productiva y un horario de trabajo activo. Ya sea que trabaje dentro o fuera de casa, le pueden interesar las siguientes sugerencias.


Evite levantar objetos pesados, encorvarse y permanecer en posiciones flexionadas, apretadas o estrechas. Ajuste la ubicación del monitor de la computadora al nivel de los ojos, para así mantener una buena postura. Cambie frecuentemente de posición y muévase al menos una vez cada hora. 

Algunas personas encuentran beneficioso el alternar entre pararse y sentarse. Use una almohadilla, que le ayude a apoyar la espalda, si le duele sentarse. Organice pequeños periodos de descanso a lo largo del día. Recuerde que distribuir sus actividades cotidianas le permitirá funcionar tanto como le sea posible.


Fuente: espanol.arthritis.org
Página de la Sociedad Española de Reumatología. Información a pacientes. Folletos informativos: Qué es la Espondilitis Anquilosante. Disponible en: ser.es